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Por qué la Guerra Cristera sigue importando hoy


23 julio, 2026

La Guerra Cristera (1926–1929) enfrentó al Estado mexicano con miles de católicos y dejó un saldo estimado en 250,000 muertos. A cien años de su estallido (de hecho, el centenario se cumple en 2026) sigue importando porque de ella nacieron 26 santos, símbolos vivos como el grito “¡Viva Cristo Rey!” y un debate aún abierto sobre libertad religiosa e identidad nacional.

Durante tres años, en los campos del centro-occidente de México se escuchó un mismo grito antes de caer en el campo de batalla: “¡Viva Cristo Rey!”. Lo pronunciaron campesinos, sacerdotes y jóvenes que se levantaron contra un gobierno decidido a limitar el culto católico. Un siglo después, ese grito no se ha apagado del todo: sobrevive en corridos, murales, nombres de calles y en la memoria de comunidades enteras. ¿Por qué un conflicto tan lejano en el tiempo sigue pesando en la memoria de México al día de hoy?

La respuesta tiene que ver con algo más profundo que la nostalgia. La Cristiada dejó heridas, preguntas y símbolos que siguen definiendo cómo entendemos la relación entre fe, poder y ciudadanía en el país.

Qué fue la Guerra Cristera (1926–1929)

La Guerra Cristera (o la Cristiada) fue el enfrentamiento armado que estalló en 1926, cuando el gobierno de Plutarco Elías Calles llevó al extremo su postura anticlerical en la Constitución de 1917 mediante la llamada Ley Calles. La medida restringía el culto público, limitaba el número de sacerdotes y les negaba ciertos derechos y obligaciones ante el Estado. Por supuesto, la reacción no se hizo esperar.

Según Luis González y González, uno de los historiadores mexicanos más relevantes del siglo XX, el conflicto dejó un saldo aproximado de 250,000 muertos; otras fuentes históricas ubican la cifra entre 70,000 y 90,000. La lucha fue sobre todo rural y se concentró en Jalisco, Michoacán, Colima, Zacatecas y Guanajuato. Lo que empezó como grupos dispersos de campesinos alcanzó, hacia 1929, unos 20,000 combatientes organizados, pero, la cifra es un estimado, no se tiene un cifra oficial registrada.

No fue, como se creyó durante décadas, una revuelta de campesinos ultra religiosos. Fue un fenómeno social complejo, con dimensiones políticas, religiosas, económicas y simbólicas que apenas hoy empezamos a tratar de comprender.

Una memoria silenciada por casi un siglo

Una de las razones por las que la Cristiada nos resulta desconocida es que, durante generaciones, se prefirió “borrarla” de la historia. Los libros de texto oficiales la redujeron a una nota al margen. La memoria de los llamados cristeros quedó fragmentada, transmitida más por la vía oral y familiar que por la historia académica.

Pero, es momento de un cambio. En 2026 se cumple el centenario del estallido del conflicto y con él llega una oportunidad inédita para revisar el episodio con documentos, fotografías y testimonios, más allá de las simplificaciones de uno y otro bando.

Mapa del centro-occidente de México donde se concentró la Guerra Cristera de 1926 a 1929

Símbolos que aún permanecen

La Cristiada produjo un repertorio simbólico que sigue circulando en la cultura mexicana. La figura de Cristo Rey, impulsada por la encíclica Quas Primas de Pío XI en 1925, se convirtió en bandera de resistencia. La imagen de la Virgen de Guadalupe acompañó a las tropas cristeras como emblema de identidad. Y la frase “¡Viva Cristo Rey!” pasó de consigna de guerra a expresión cultural que aún vive en la memoria y el tejido cultural de las comunidades que lo protagonizaron.

Por qué es importante este hecho histórico hoy

Aquí está la clave. México es un país profundamente marcado por lo religioso. Según el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, el 77.7% de la población se declara católica (cerca de 98 millones de personas), lo que convierte a México en el segundo país con más católicos del mundo, solo detrás de Brasil.

Lo que es aún más revelador, es que, las cuatro entidades que conservan más del 90% de feligreses católicos (Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco y Zacatecas) coinciden casi exactamente con el origen geográfico, donde se libró la Cristiada.

Entender la Guerra Cristera permite abordar con mejores herramientas debates que siguen abiertos: la libertad religiosa, la laicidad del Estado, los límites del poder frente a las convicciones de los ciudadanos y el papel de la memoria histórica en la construcción de una sociedad plural. Son discusiones (hoy más que nunca) del presente, no del pasado.

Estudiar la Cristiada con rigor académico

El mayor riesgo es acercarse a este tema desde la óptica de bandos en lucha: héroes contra villanos, fe contra Estado. La Cristiada merece una lectura más honesta, que integre las fuentes históricas, el análisis de sus símbolos y la reflexión ética sobre su legado.

Esa es la apuesta del diplomado “La memoria cristera: a cien años de testimonio y fe” que la Universidad Intercontinental ofrece desde su área de Educación Continua. A lo largo de tres módulos: Histórico-social, científico-artístico y de proyección hacia el futuro; el programa propone comprender la Cristiada como un fenómeno histórico de larga duración, siguiendo el pensamiento crítico desde la academia. Para quien trabaja en docencia, gestión cultural, archivos o divulgación, es una forma de dialogar con este capítulo desde una perspectiva documentada y plural.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo fue la Guerra Cristera?

  • La Guerra Cristera se desarrolló entre 1926 y 1929 en México, principalmente en los estados del centro-occidente del país. Un rebrote posterior ocurrió a mediados de la década de 1930.

¿Por qué se llama “Cristiada”?

  • El nombre proviene del grito de guerra de los combatientes, “¡Viva Cristo Rey!”, y del sentido religioso del movimiento. El término lo popularizó el historiador Jean Meyer en su obra clásica sobre el tema.

¿Cuántos santos surgieron de la Guerra Cristera?

  • Suman 26 santos canonizados: 25 mártires mexicanos elevados a los altares por Juan Pablo II en el año 2000 y San José Sánchez del Río, canonizado por el papa Francisco en 2016.

¿Por qué es relevante estudiarla hoy?

  • Porque México sigue siendo mayoritariamente católico (77.7% según el INEGI, 2020) y porque los debates sobre libertad religiosa, identidad nacional y memoria histórica que originó la Cristiada continúan vigentes.

Una memoria que vale la pena recuperar

A cien años de distancia, la Guerra Cristera dejó de ser un tema exclusivo de especialistas. Es una pieza clave para entender quiénes somos como país y cómo convivimos con nuestras diferencias.

Si te interesa profundizar en el tema, el diplomado La memoria cristera: A cien años de testimonio y fe es totalmente gratuito, su inscripción es sencilla y en línea, el próximo ciclo inicia el 17 de agosto. Es una invitación abierta a mirar de frente un periodo intenso de la historia de México.

Diplomado La memoria cristera de la Universidad Intercontinental en modalidad en línea

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